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La lucha antirracista es una responsabilidad colectiva, señala funcionaria brasileña

Una alta funcionaria de Brasil advierte que la intersección entre raza y género sigue limitando el acceso a oportunidades laborales y educativas.

Redacción La Constancia
Foto: jornada.com.mx

La intersección de la raza y el género constituye una de las barreras más persistentes para el desarrollo profesional y social de las mujeres en América Latina, afirmó recientemente una alta funcionaria del gobierno de Brasil durante un foro internacional. Según lo expuesto en el encuentro, este fenómeno estructural requiere de un esfuerzo conjunto que trascienda las políticas públicas aisladas para convertirse en una responsabilidad compartida por toda la sociedad civil.

La representante brasileña subrayó que, a pesar de los avances legislativos en diversos países de la región, las mujeres afrodescendientes e indígenas enfrentan mayores dificultades al intentar acceder a puestos de toma de decisiones o a programas de educación superior. Esta problemática se manifiesta no solo en el ámbito privado, sino también en la brecha salarial que persiste en sectores industriales y administrativos, afectando la movilidad social de las trabajadoras.

Durante su intervención, la funcionaria enfatizó que las políticas de inclusión deben ser transversales y contar con mecanismos de seguimiento claros para evitar que las propuestas se queden en el discurso. Propuso que las instituciones gubernamentales fortalezcan la colaboración con organismos internacionales y sectores académicos para identificar las causas raíz de la discriminación sistémica y desarrollar métricas de impacto más precisas.

El análisis presentado resalta que la lucha contra el racismo no es un tema exclusivo de los grupos afectados, sino una tarea indispensable para alcanzar la equidad económica regional. En el contexto actual, se propone que las empresas y las instituciones públicas implementen protocolos internos de diversidad que garanticen una participación equitativa, combatiendo los sesgos inconscientes en los procesos de contratación y promoción laboral.

Finalmente, la funcionaria instó a los gobiernos a profundizar en la recolección de datos desglosados, una herramienta clave para diseñar intervenciones efectivas. La meta es crear entornos donde el origen étnico o el género no determinen las capacidades de crecimiento de ninguna persona, promoviendo así sociedades más justas y cohesionadas en todo el continente.

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